Dicen que Vittorio De Sica quedó prendado del filme Vida de Perro (Chaplin, 1918), y que Chaplin asistió al estreno en Francia de Umberto D (De Sica, 1952), y que salió de la sala muy sobrecogido, cuando, además, la cinta pasaba desapercibida para la cinematografía europea. Ambos directores, con una diferencia de treinta y cuatro años, narraban lo mismo. Y un perro similar, y hasta parecido, estaba ahí, resumiendo y cerrando toda una época de denuncia cinematográfica; el perro más mudo de toda la historia del cine mudo y hablado, y hondo, que resume la dignidad, la plena soledad repleta de aislamiento y abandono. Habría que reunir ambos filmes para digerir lo que completan, y se debería añadir otro origen que asoma en Italia, Il cilindro di Polidor (1913), donde el perrillo de este personaje cíclico se sienta para mendigar con un pequeño sombrero…, que tiene copa. No es de extrañar, ni es casual. que el director, considerado autor por su manera de narrar, serena, personal y cuidada, aborde e interprete la historia de una huérfana que no es admitida en la casa de su tía por ir acompañada de un perro, musgoso y pulgoso, al que la niña ni piensa renunciar ni dejar tirado en la acera del tiempo.
Una respuesta a “El Terrier ‘D’ (en Umberto D)”