
«…No, no soy feminista. Mi propio feminismo no es el de los demás. no entiendo muy bien que feminismo sea que la Mujer vote y alcance funciones públicas; el día en el que ella ocupe en todas partes el lugar del hombre, cuando esté en todas partes, en pie de igualdad con él, todo será destruido. ¡Ah!, sé muy bien que desde el punto de vista de la moral —y del progreso moral— siempre hemos girado y giramos y giraremos en un círculo, que es, sin duda, un círculo vicioso. Pero no creo que el Feminismo tal como lo entienden algunas de mis hermanas traiga una mejora real… La mujer que sabe ser viril debe seguir siendo mujer siempre… ¿Quieres que te cuente todos mis pensamientos? Desde el día en que la mujer sea igual al hombre, perderá su imperio sobre el hombre. Y eso me entristece de antemano. Lo que debemos exigir, por el contrario, es que las cualidades naturales de la mujer puedan florecer en completa libertad. ¿El feminismo lo permite? No, en mi opinión. Tenemos un organismo particular pensado para nuestro cerebro, nuestro corazón y nuestro cuerpo… Y nuestros perros… Ahora tengo cuatro… ¡Levántense, levántense, tempestades deseadas!» (28 de enero de 1923, entrevista a Stacia Napierkowska, actriz francesa -destacado filme, Atlântida de Jacques Feyder en 1921, y La canción de la vida, donde va acompañada de su propio perro en 1916-, además de bailarina y directora, de origen polaco; 1891-1945). Su actuación como vampira en el serial Les vampires (1915) dio pie al actual termino de mujer ‘vamp’.
