
¿Por qué se consideró excéntrico que la reina de Francia, María Leczinska (Marie Catherine Sophie Félicité Leczinska, 1703-1768), le regalara a su médico un castillo en agradecimiento por curar a su perrita spaniel…? Ese sentimiento, o sentimentalismo, les sucedía tanto a hombres como a mujeres, actrices y actores, tenores y sopranos, pintores y pintoras, y, sin embargo, trascienden más, o son más amplificadas, las situaciones con ‘ellas’, con Sarah Bernhardt y antes con la actriz Mary Ann Vincent (1818-1887), a quienes se criticó constantemente que amaran ‘más’ a sus animales que a su familia, ‘más’ a sus perros que a su profesión.
