




Un falderillo no muy conforme, embalajes kraft, plásticos, batería de a saber el qué, rojos llamativos y muy vibrantes, más una música envolvente e indefinible para realizar el lanzamiento de un rabbit (conejo ya muy visto en Playboy, por cierto, y ahora en estética manga), junto a un diseño también muy desarrollado por Apple en tiempos pasados, aunque aquí con el aspecto de un muy antiguo despertador de viaje, que va vinculado a la promoción de un «personalized operating system through a natural language interface…» Lamentable secuenciación de pasados junto a una desmedida ambición de futuro.