La gimblette y el Chien Savant

La gimblette, o The Docile Dog, de François Boucher, 1742

Para aquella época, decir perro dócil era dar por sentado que cualquiera podría hacer con él lo que quisiera. Pero un falderillo dócil, sumado a una mujer, era una ecuación que daba por resultado un ‘siervo a sus pies’. Acudía a recibir una gimblette (una rosquilla), saltaba cuando ella lo indicaba, avanzaba hacia donde señalara y quedaba en permanente súplica y a su disposición. Daría un mundo y una vida por permanecer a su lado, a sus pies o en el halda, y saltaría al recibir cualquier atención, para este caso una chuchería en forma de anillo, como lo es la gimblette.

La siguiente gimblette, diáfana y sugerente, nació del pintor Jean-Honoré Fragonard hacia 1770. Aunque más explícita, y con varias versiones por parte del artista, sigue narrando lo mismo: tan apetecible es la gimblette como la joven retratada. Los críticos y catalogadores de la época, y aun ahora, realizaban la siguiente descripción: «Una joven, reclinada tranquilamente en una cama, levanta a un perrito con los pies y le ofrece una Gimblette».

De Jean-Honoré Fragonard, 1770

Pastorale, 1760, también de François Boucher. Aquí el falderillo observa, y controla receloso, al ‘rival’.

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