
… Es la sombra más significativa, la única real. Ocurre entre el falderillo de este lienzo y los pliegues de la capa verde que cubre el vestido azul de Constanza. El resto carece de sombras destacables, o hay algunas, pero únicamente se proyectan en ella (y en sus zapatos, que ya no va a necesitar), y apenas se integran en este retrato. Así que en este cachorro, a los pies del halda, sí existe una corporeidad. Y en ella, y en su conjunto, son lo más tangible.
En 2003, según la historiadora Margaret Koster, el lienzo El matrimonio Arnolfini (de Jan van Eyck, 1434) relata la pérdida de su primera esposa y leal compañera, tras fallecer durante el parto, a los veinte años. Estudia y describe el rostro pálido de él (vestido de negro), la frescura de ella (atuendo en verde, referencia a la fertilidad), la vela en el candelabro de latón encendida sobre él, pero apagada sobre ella, una crucifixión de Cristo tras ella, un Cristo vivo tras él… Tampoco su vientre abultado puede ser considerado embarazo… Está sosteniendo un largo pliegue de tela abundante (sinónimo de riqueza, y de calor y protección, en un comerciante como Arnolfini),
La realidad más nítida suele estar en el perro…, casi siempre.
