Mary Robinson interpretó a Perdita

Suele admitirse que los perros en los retratos del siglo XVIII no representaban necesariamente a sus dueños, ni tampoco eran simples accesorios, eran animales que el pintor precisaba para completar y nunca para complementar. El doble sentido aquí –acaso crítico– muestra a Mary con el retrato miniatura de su amante (el por entonces príncipe de Gales) en la mano izquierda. El falderillo fue con seguridad un regalo ‘real’, pues a finales del siglo XVIII los spitz fueron muy demandados por la nobleza británica, (Retrato realizado por Thomas Gainsborough, hacia 1781).

Antes de interpretar a Perdita en The Winter’s Tale de Shakespeare (en el teatro  Drury Lane de Londres), la actriz, escritora y editora Mary Robinson apareció en el mismo teatro en el papel principal de Romeo y Julieta, y se hizo famosa al instante. Tenía dieciocho años, una expresión triste, melancólica y algo incrédula, a causa de una vida muy compleja. Quienes la conocieron destacan su avidez por la lectura y su prodigiosa memoria, de forma que es posible entender todo lo que llegó a interpretar durante dos temporadas, entre 1777-1779: Statira (en Las reinas rivales), Lady Anne (en Ricardo III), Emily (en The Runaway), Ararita (en The Confederacy), Octavia (en All for Love), Lady Plume (en The Camp), Alinda (en The Law of Lombardy), Jacintha (en The Suspicious Husband), Fidelia (en The Plain Dealer),.. Al finalizar 1779, la señora Robinson abandonó el escenario para no volver nunca más.

Retrato de Mary, realizado por William Owen, c.1780, y su adorable y juguetón spitz blanco


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