
Dice Infobae en 2025: «La historia de Indy comenzó como la de cualquier otro animal de compañía cuando Kari Fischer y Ben Leonberg, cineastas y pareja, lo adoptaron mientras residían en Nueva York… Comenzaron a trabajar en lo que sería Good Boy, un largometraje de terror contado desde la perspectiva de un can. Así, ambos dedicaron más de 400 días durante tres años a filmar escenas a la altura del can, es decir, a unos 48 centímetros del suelo, adaptando toda la narrativa visual para mostrar el mundo tal como lo ve un ‘lomito’.» (Mariana Álvarez Torres)
La crítica no ha sido ni elogiosa ni destacable, aunque no es negativa hacia este retriever escocés Indy. En lo que sí insisten, y destacan, es en que es demasiado oscura en cuanto a la iluminación, y esto es algo habitual en las producciones de bajo presupuesto de este siglo XXI: decorados imprecisos o no elaborados que precisan ‘no mostrar’, actores o seres misteriosos o vestuario no adecuado que se debe disimular… etc, etc, etc
Y además, Indy ha sentado precedente: «Indy no fue nominado a los Premios de la Academia. El reglamento de los Oscar limita las categorías de actuación exclusivamente a personas humanas. El debate quedó abierto…, los Astra se convirtieron en los primeros premios en reconocer a un perro en una categoría actoral de terror.» (Thaymar Velásquez, para Últimas Noticias, 2025)
