
El cuadro «Perro en reposo» fue pintado en 1650 por Gerrit Dou como un pequeño óleo sobre tabla de roble
Todo ahí es naturaleza muerta —una olla cerámica con su tapa rota, un cesto de mimbre desvencijado, un haz de leña más que reseca, dos zuecos abandonados como sin dueño—… Todo está extremadamente quieto, excepto el latir tranquilo del que dormita en apariencia. Este perrillo ratonero, acurrucado, tiene los ojos entreabiertos, muy inertes. Acaso sea cierto que cuida del fuego, de los alimentos de quien va a regresar. O espera en vano, o ni tan siquiera tiene ya tiempo. Si es un bodegón, todo lo que fue dibujado ya estaba muerto.

