Human frente al laberinto humano, y el tinte rosa

Es curiosa la relación tan diferenciada entre el artista Pierre Huyghe y su vínculo con la perra Human (Humana). Seguro que intenta conocer y conectar, pero se impone. (Dijo el artista: —No es un perro. Es «EL» perro). Se establece un vacío insalvable en lo espacial, se aísla la soledad para describirla, para diferenciar o destacar, rompe la estructura natural, amputa con el color, la secciona; es prótesis. Lo describen los críticos y galeristas: «—Es la figura de la escena del arte contemporáneo…» Estéticamente, Human es impecable por sí misma sin necesidad alguna de ser intervenida. Dicen y dicen que es un galgo de Ibiza, pero es un podenco ibicenco, una misteriosa raza de origen incierto, aunque seguro que se remonta al antiguo Egipto, desde allí navegó, como aseguran, junto a los fenicios (año 800 a.C.), y quedó aislado en Ibiza. Intacto.

Le Monde dijo: «—Un perro paseó con una pata rosa…» En realidad son su brazo y su mano derecha. «—… Un extraño animal paseó por la exposición del artista francés Pierre Huyghe en el Museo Ludwig, en Colonia (Alemania), el diez de abril de 2014.» Una escultura viviente que debe pasear el laberinto humano tan poseído de ingenua sofisticación.

Concomitancias en el lienzo del pintor italiano Albrogio Antonio Alciati, An Elegant Woman with her Maltese (c.1890)


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