La gran Mimi


Mimí, una King Spaniel miniatura, junto a Henrietta Stuart (Enriqueta Ana Estuardo).

Mimi era famosa por llevar joyas y adornos imprevisibles, disfrutaba de sirvientes y carruajes propios. Fue uno de los perrillos más apreciados en la corte de Luis XIV, y se acepta por los historiadores que reactivó la moda del falderillo junto a la dama noble. Enriqueta diseñó un jardín acuático en el Palais Royal, el lugar preferido de Mimí, con fuentes, cascadas y divertimentos de agua. Los jardines fueron rediseñados posteriormente por André Le Nôtre (el paisajista de Versalles), sujeto principal del filme británico A Little Chaos (Alan Rickman, 2014).

La personalidad hiperactiva de Enriqueta ha llevado a los investigadores a deducir que mostraba signos de anorexia nerviosa. Es extraño que su delgadez no se haya vinculado con la muerte en 1660 por viruela de su hermano, el duque de Gloucester, o al fallecimiento por la misma razón de su hermana María, princesa de Orange –hacia 1661–, o que contrajera matrimonio a los 16 años, y que su primer hijo muriera de convulsiones en 1666, o por dar a luz a una hija que nació muerta en julio de 1665, además de que la reina Henrietta Maria desapareciera de su vida en 1669 tras ingerir opiáceos para remitir el dolor… Fue así como quedó triste y aislada, refugiándose en Mimí y en un jardín de ensueños. Falleció inesperadamente a los 26 años, el 30 de junio de 1670. Su vida tuvo un recorrido vital muy similar al de un perro longevo.

Henrietta Stuart, duquesa de Orleans, con su minúscula Mimi

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