
Gertrude dio a conocer sus razones para aquella misteriosa literatura en eco, tan en ‘obstinato’, tan suya: «… Muchas veces he contado que descubrí esto por primera vez escuchando beber a Basket, mi perro. Y quienquiera que escuche beber a un perro, comprenderá lo que quiero decir…» Entre mudanzas y cambios de última hora, este primer gran caniche Basket es posible que viviera en Belley (Francia), desde 1926 a 1937.


