
De Goupil à Margot, publicado en 1910, fue premiado por la Academie Goncourt. «Sólo él, el escritor y poeta Louis Pergaud, tiene el don de revelar, me atrevo a decir, el estado emocional de nuestros hermanos de cuatro patas. El hombre, comienza, enseñó al perro a reír. Y luego agrega: los perros sólo usan la risa en su trato con los hombres, pero no se ríen entre ellos. La risa canina no es una risa fuerte, no es un estallido ni un trueno… es una risa silenciosa, una risa muda. Los labios están tensos, y la boca, literalmente, se prolonga hacia las orejas; la cola, a veces, pero muy raramente, también se involucra y late suavemente … La risa del perro simplemente marca un deseo de ser agradable al amo, una sumisión cariñosa e incluso una invitación discreta y un agradecimiento si es convidado a una caminata… Los perros ancianos son los que saben reír mejor». Hasta que llegó la guerra de los hombres en 1914 y Louis falleció en el frente, en una ofensiva por los alrededores de Verdun.
Y además, aún desconociendo al autor de la cita a continuación, es cierto que esa risa existe y hay quienes son capaces de describirla: «Quien distingue la sonrisa de un perro, ha dejado de ser un animal».

Ya en el león o en la rana
En toda vida, ya páramo
o pantano
Ya asno o pavo real,
en la cigüeña
o el perro,
Se lee la similitud con los hombres