Para la película precisaban un bulldog inglés de respiración silenciosa, que no resoplara ni salivara en exceso, pues opacaba el diálogo de los actores. Así localizaron a un ejemplar sereno y tranquilo que provenía de certámenes caninos, premiado por su fortaleza y obediencia; su nombre real era Dick Whittington, de cinco años, descendiente directo de los campeones Calizina Esquire (probablemente del criadero Bull Esquire) y Becky Rodoco (acaso del criadero mexicano Rodoco Bulldogs).
Al no ser un perro actor, para que Dick interpretara al dormilón y apacible Soda, debió reaprender ciertas cosas. Un cánido de ‘exposición’ se limita a una pose perfecta, tensa, solo se les permite estar de pie o acostados. Está limitado al stacking, o al sphinx (esfinge), siempre alineados esbeltamente, así que Dick no sabía sentarse ante las instrucciones hasta que lo aprendió todo a una velocidad sorprendente, y llegó a ser Soda.
Quizás lo del pomposo ‘Dick Whittington’ fuera un homenaje a la historia de «Dick Whittington and His Cat», que recoge la leyenda y realidad del inglés Richard Whittington (c. 1354 – 1423), quién pasó de una infancia muy pobre, y angustiosa, a ser un afortunado comerciante que luego ascendió hasta convertirse en el alcalde de Londres, gracias a la venta de su avezada gata cuando el país era asediado por las ratas.