
—Nada es casual. Soy algo más que una lap-dog mimada y consentida, y nada aquí es decorativo, todo tiene su propia raíz. Karoline estudiaba botánica, dibujaba cada flor y cada hoja, de ahí que mi nombre Bellamina sea casi un vegetal. Trabajaba con científicos, hablaba cinco idiomas (y quizás también el de las plantas), se carteaba con medio mundo, vivió la Guerra de los Siete Años, era amiga de Voltaire y legó la base histórica de dos importantes instituciones alemanas: la Staatliche Kunsthalle Karlsruhe y el Museo Estatal de Historia Natural de Karlsruhe… Falleció en 1830, pero murió viviendo y observando.
