
Antes de convertirse en un cineasta de ensayo y vanguardia, el director Stanley Kubrick nació y vivió su juventud en Nueva York. A los diecisiete años fue fotógrafo para la revista Look, llegando a realizar miles de fotografías. Varias instantáneas en blanco y negro quedaron reunidas en el libro A Dog’s Life in the Big City, y el resto es material disperso que va apareciendo aquí y allá.
Esta fotografía de Kubrick ocurre en el guardarropa (o guardarropía) del que fue un elegante y exclusivo lugar de reunión, el Club 21 de Nueva York, donde Kubrik capta toda una época (y también su final), cuando la cansada y resignada cuidadora (la perrera) custodia a dos caniches negros, uno mediano gris perla, otros tres poodle toy, y acaso un pomerano, un galgo afgano y un Bedlington Terrier, mientras sus dueños almuerzan, cenan o se reúnen. Tanto en hoteles, tiendas e incluso teatros y cines, ponían a disposición de los clientes este servicio durante el tiempo que precisaran y a la hora que fuera necesario. Las jornadas para los trabajadores era agotadoras.
El club abrió hacia 1922, y es en 1930 cuando se traslada a New York durante la Ley Seca, siendo famoso como lugar clandestino con artimañas de diseños, puertas, pasillos y recorridos hacia bodegas que solo un perro sabría detectar. Cerró un siglo después, hacia el año 2020 a causa de la pandemia.
En esta fotografía, a comienzos de la II Guerra Mundial, podría haber estado el Boston terrier Pard (de Humphrey Bogart, que actuó en el filme High Sierra en 1941), en aquel club el actor le pidió matrimonio a Lauren Bacall, también se realizó una fiel reproducción de su bar para el filme Kitty Foyle, o la prensa afilaba su lápiz para averiguar si Betty Grable mantenía todavía una cercana relación con Alexis Thompson, o si la mirada de John Barrymore había rejuvenecido. Se entregó el premio Cinderella Cover Girl en 1944 a Dorothy Hart, la todopoderosa Grace Rosenfield se reunía para estrategias cinematográficas y publicitarias en la Costa Este, entraban los pets de cada actriz, no de todas las ‘razas’, pero sí de cualquier pedigrí… Directivos y presidentes, mafioso, boxeadores y músicos, cerraban acuerdos, firmaban contratos, se almorzaba, se cenaba, se bebía, se fumaba…
Paralelos y coincidentes

El fotógrafo y cineasta británico Sean Ellis resume en este foto/libro de 144 páginas la vida de su perro Kubrick (un braco húngaro, Vizsla), desde que nace en 1998 hasta que fallece por cáncer en 2009, con prólogo de la diseñadora Stella McCartney,



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