
Del ruso Sergey Yurievich Sudeikin (1882-1946), la pintura se interna en un mundo figurinista a la manera de una pirueta quieta e imposible, muy viva, pero mecánica como aquellos autómatas, y tan nítida como los recortables que podían vestirse y desvestirse, con el añadido del eterno falderillo siempre tan apegado.
Decoró en San Petersburgo el café cabaret El Perro Vagabundo (Stray Dog), entre los muchos trabajos que debió abordar, y hay quienes asocian la mujer aquí dibujada con la obra de Antón Chéjov, La dama del perrito (1899), pero en realidad dejó una versión de su primera esposa, la actriz y bailarina Olga Glébov, cuando incursionaba bajo la dirección de Vladímir Meyerhold, interpretando de forma magistral el papel principal en la pantomima sin diálogos El pañuelo de Colombina (1910).





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