Ulises con Clarice Lispector

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Ulises con Clarice Lispector reunidos en un mismo rastro literario, poético y personal. Se decía que era un perro excéntrico con muchas manías, adoraba las colillas de los cigarrillos y el carmín labial, la cerveza muy fría, padecía cambios de humor, y además tenía su propio idioma (que Clarice aseguraba entender),

El amor por un perro da fe de la existencia de un alma.

(Clarice Lispector)

En 1970, Ulises, de raza muy revuelta con algo de pastor alemán, de terrier, y de otros mestizajes supervivientes, se acomoda con pleno derecho junto a Clarice Lispector (1920-1977) cuando vivían en Río de Janeiro y ya por entonces tendría más de un año. Él fue testigo de la última estación de vida de la escritora, fue esa huella silenciosa sobre la huella muy cansada además de herida y muy presente en las últimas obras de Clarice (Casi de verdad, Un soplo de vida), Recogido, adoptado o encuentro casual, Ulises llenó el espacio durante la década de los años setenta. Orejas despiertas, rostro dentro de una máscara blanca, mirada serena y embelesada, pero como provisional ante lo vivido y lo por venir, ambos descalzos frente a la misma pregunta que la persigue:

Soy una pregunta… Mientras tenga preguntas, y no tenga respuestas, continuaré escribiendo… ¿Por qué yo existo? ¿Por qué tú existes? ¿Por qué hago preguntas? ¿Por qué no hay respuestas…?

En el año 2015 se da noticia de que el escultor Edgar Dudivier creó una estatua de la escritora Clarice Lispector que será colocada en Río de Janeiro. La obra recrea a la autora de Agua viva sentada, acompañada de Ulises, su perro…

Nacida en Ucrania (Chechelnik) y emigrada a Brasil, ocurre que algo se hace ahí estructura, fuerza el verso y así dará de comer, y también alimentará, a cada hueso:

«…Puedo hablar un idioma que solo mi perro, el estimado Ulises, mi querido señor, entiende. Algo así: dacoleba, tutiban, ziticoba, letuban. Joju leba, leba jan? Tutiban leba, lebajan. Atuoquina, zefiram. Jetobabe? Jetoban. Eso significa algo que ni siquiera el emperador de China entendería… Mi perro Ulises y yo somos mestizos… Algún día sucederá: mi perro abrirá la boca y hablará. Será glorioso.» (En Un soplo de vida, novela póstuma editada en 1978).

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Ama Ndlovu explores the connections of culture, ecology, and imagination.

Her work combines ancestral knowledge with visions of the planetary future, examining how Black perspectives can transform how we see our world and what lies ahead.

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