
Así informan sobre esta serie de fotografías realizadas por Alberto García-Alix, que luego serán reunidas en la publicación The place of no return (2007):
Si ayer fotografiaba silencios, hoy fotografío mi propia voz
Jana existió (o sobrevivía como actriz y modelo) en aquellos tiempos de la movida madrileña (España), captando «la huella visual dejada por los protagonistas de un tiempo ya inexistente». En los días cotidianos, Jana llevaba unos zapatos de plataforma muy elevada, desgastados pantalones de campana, su cabello teñido y cortado casi a mordiscos, pillaba comida durante una producción de cine, o algo conseguía en la hamburguesería de la calle Arenal (Madrid).

Tiempo después realizó el papel de ladrona en el filme Agujetas en el alma (Fernando Merinero, 1998). De carácter callejero, a saltos subía las escaleras, era casi imposible pensar que alguien pudiera apalear su vida. Tenía la misma mirada de sorpresa de una jaula, con un poco de ese mismo miedo al incierto presente, y una arista de naufragio, así que era muy mestiza, al contrario que Perlita. Fueron recolocadas en esa habitación en apoyo a la composición fotográfica, y acaso son el auténtico testigo que perdura para narrar algo más.
En una entrevista, al preguntar al fotógrafo qué imagen elegiría para resumir su trabajo pasados muchos años, contestó;
—La más desenfocada.

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