
Dice una leyenda renacentista que si un caballero moría en batalla, un león era tallado al pie de su tumba, pero si moría por causas naturales (no bélicas) o en su casa o en la cama, el valeroso león era reemplazado por un Löwchen (un pequeño perro león), una especie de falderillo de la muerte serena. Aunque se tiene noticia de su existencia desde la Edad Media, y era compañía habitual de las damas por su lealtad y perseverancia frente a ratones, y cualquier otra amenaza. casi quedó extinto a mediados del siglo XX. El conde Buffon lo rebautizó como Bichón Petit Chien León (Pequeño Perro León).
Tras la Segunda Guerra Mundial, la raza se salvó gracias a la dedicación y entrega de Madelaine Bennett, una entusiasta de la raza que rescató a algunos de los últimos ejemplares de Löwchen.
Coincidentes y paralelos
