Adiós al dios de los perros, Hockney

David Hockney (1937-2026) con Ruby en el año 2019, en su casa en Normandía.

«En los años ochenta, el pintor británico David Hockney desarrollö un profundo cariño por los perros salchicha, a los que empieza a representar en sus obras tras adoptar a dos de ellos en 1987. Stanley y Boodgie se convirtieron en sus musas…, desayunando, dormitando sobre un cojín… Hockney produce cientos de retratos de sus fieles compañeros, de los que publica una recopilación completa en 1998: David Hockney’s Dog Days. —Me di cuenta de que pintaba a mis mejores amigos, Stanley y Boodgie, comentó en entrevista para el periódico Myartbroker. “Duermen conmigo; siempre estoy con ellos aquí. No van a ningún sitio sin mí y solo me separo de ellos de vez en cuando. Son como pequeños seres para mí. El tema no eran los perros, sino mi amor por estas pequeñas criaturas”

Henry Geldzahler rememora el día a día de Hockney en su última residencia: «—Si todo el mundo duerme, David pinta a alguien durmiendo. Y si no hay nadie a su alrededor, dibuja su maleta apoyada en el suelo: ¡trabaja hasta que se derrumba! Luego, cuando se cansa de pintar, sale a hacer fotos y, cuando se cansa de hacer fotos, diseña decorados para ópera…» 

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