
«En los años ochenta, el pintor británico David Hockney desarrollö un profundo cariño por los perros salchicha, a los que empieza a representar en sus obras tras adoptar a dos de ellos en 1987. Stanley y Boodgie se convirtieron en sus musas…, desayunando, dormitando sobre un cojín… Hockney produce cientos de retratos de sus fieles compañeros, de los que publica una recopilación completa en 1998: David Hockney’s Dog Days. —Me di cuenta de que pintaba a mis mejores amigos, Stanley y Boodgie, comentó en entrevista para el periódico Myartbroker. “Duermen conmigo; siempre estoy con ellos aquí. No van a ningún sitio sin mí y solo me separo de ellos de vez en cuando. Son como pequeños seres para mí. El tema no eran los perros, sino mi amor por estas pequeñas criaturas”.»
